martes, 11 de diciembre de 2012

El Sicómoro. Pt. 1


- Una puntada por aquí, otra por acá y ya esta. Se mas cuidadosa la próxima vez, espero que no nos veamos pronto. 

"Espero que no nos veamos pronto", eso era algo que no podía prometer, sobre todo en esta etapa de mi vida y necesitando tanto la adrenalina para reemplazar al vacío que perderlo me había dejado.


Verano de 1993, siempre he sentido debilidad por la sensación de la lluvia en la cara. Caminaba por la calle como si el sol estuviera en su esplendor y el cielo no se estuviera cayendo a pedazos, la sonrisa se me dibuja de un hoyuelo al otro y mi camiseta de Nirvana estaba empapada como nunca antes, las personas pasaban corriendo, chocando con mis hombros, en busca de un techo, un refugio para la lluvia, lo que yo no necesitaba porque no me hacia falta. Sentí su mirada como si de un shock eléctrico se tratase, miré a mi derecha y un chico de cabello castaño y pestañas largas me sonreía, mojado de pies a cabeza, disfrutaba la lluvia tanto como yo, lo sabia el y lo sabia yo. 


Pase la tarde entera saboreando ese "encuentro", tachoneando en mi calendario el día del primer avistamiento, sin mas expectativas que volverlo a ver, aunque fuera seco, aunque no tuviéramos la lluvia de cómplice jugando al romance con nosotros.


Mi semana transcurrió entre pilas de tarea y la habitación inundada del rock habitual, para no escuchar el ruido de los vecinos ni las quejas de mi madre, escribí y olvide por un instante que me encontraba sin él. No le conocía, y aún así, le ansiaba tanto.


El lunes siguiente el calor estaba insoportable, saliendo de la escuela tome mi mochila y me dirigí a mi lugar favorito, una cafetería con vista al parque que era mejor conocida, en mi mundo, como el sitio mágico en el que preparaban los mejores smoothies del planeta. Pedí uno de limón con toques de naranja y me lo bebí despacio mientras contaba historias en mi cabeza y viajaba a Francia por quinta vez consecutiva en el mes. 


- Hola, ¿me puedo sentar?
La pregunta me tomo por sorpresa y me volví para dedicarle una mirada de desprecio a quien quiera que se hubiese atrevido a retirarme de mi paseo por los viñedos de Champagne-Ardenne. Se me congelo la voz cuando reconocí los mismos ojos provocativos de hacía ya una semana.


-Casi no te reconozco sin el cabello despeinado y sin tu camiseta "grunge" - Dijo como si tuviéramos una confianza de años y se sentó sin esperar mi respuesta
- Me parecias mas educado empapado al otro lado de la calle
- Oye, no me podia quedar parado toda la vida, ademas, de verdad quiero charlar contigo
- Pues adelante, dicen que soy buena escuchando cuando no tengo los audífonos puestos
- ¿Cuantas paginas le quedan a tu libreta roja?
- ¿QUE? ¿Tú cómo...?
- Te he visto escribir bajo el sicómoro del parque prácticamente todo el año, y siempre me quise acercar, y siempre tuve miedo de interrumpir algún proceso creativo complejo que solo se consigue usando converse sucios y apretando los ojos muy fuerte de vez en cuando.
Me pare lo mas rápido que pude, me intrigaba casi tanto como me desconcertaba el hecho de que supiera eso de mi, el hecho de no haberlo notado antes, de haber pasado desapercibido un aroma así y una voz tan chispeante.
-¿Sabes qué? Yo no comparto mi "proceso creativo" con acosadores, tal vez deberías reconsiderar eso de estar espiando a chicas en parques, porque podrían resultar mas maniáticas que tú.
Lo dije con lo que yo pensaba era un tono amenazador de voz, pero se le dibujo una sonrisa instantánea en la que me perdí mientras él decía... "Eres tan dulce como lo imagine"


De mas esta decirles que fue una noche mas que agregue a mi colección de insomnios, principalmente porque a mi libreta roja le quedaban dos paginas y yo seguía sin saber como terminar la historia que tenia escrita en ella.

El jueves siguiente llovió, una lluvia ligera, coqueta, embriagante. Tome mi libreta y corrí al sicómoro del parque, lo reconocí de espaldas, guiada únicamente por el cuello que me daba vueltas en la cabeza desde que había dejado la cafetería aquella tarde.

- Aquí tienes, si tanta curiosidad te provoca tal vez me puedas ayudar con las dos paginas que me faltan
- Pensé que solo era un simple acosador
- Y lo eres, no te hagas muchas ilusiones, a momentos desesperados medidas desesperadas. Y mejor ponte a leer antes de que me arrepienta, porque oportunidades así doy pocas y la estas desperdiciando.

Pasamos el resto de la tarde uno sentado frente al otro, de vez en vez levantaba los ojos para verme con ternura y otras me tomaba de la mano y me daba un apretón rápido que por alguna razón me aceleraba el corazón impresionantemente.

- Deberían escribirle una canción
- ¿Pero qué dices? - Le dije molesta
- Lo esta pidiendo a gritos
- La historia es sobre un chico que viaja en el tiempo en búsqueda de su padre, no se que tiene que ver eso con una canción
- Todo tiene que ver con una canción, pero ciertamente yo me refería a tu boca y no a tu historia
- Eso tiene aún menos sentido 
- Tienes razón, quizás una canción no es la respuesta... pero esto sí...
Me tomo por la cintura y me dio el beso mas dulce que recuerdo.


To be continued...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada