miércoles, 25 de abril de 2012

Cada noche un espiral...

Hay momentos en la vida que te despiertan, situaciones que te sacuden, emociones que se te meten a lo más profundo de la piel y te electrifican para que recuerdes lo que es sentirse vivo.

Las experiencias se ganan y se crean, sentado no vas a conseguir nada, nunca vas a llegar a ese momento en el que tus pies se despeguen del suelo y la sonrisa se te quede fija en la cara por minutos que ni tu, ni el mejor relojero suizo serian capaces de contar. Ese momento en el que no sabes quien eres porque no te reconoces, en el que renaces por completo, de pies a cabeza, tus sentidos se renuevan, te sientes diferente.

Se me hacen líquidos los órganos a causa de la efervescencia que se desarrolla en mi cuerpo con el simple hecho de saber que todos tenemos ese momento, incluso yo, aunque no sea ahora. Me mantengo unida en mis piezas originales para cuando la sacudida llegue y lo único que pueda hacer sea entregarme, rendirme, desbaratarme para despues unirme en pedazos más fuertes y más auténticos.

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